Declaración programática
Vivimos en Córdoba, ciudad de las
tres culturas pero de raíces profundamente cristianas. Ser
cristiano practicante hoy día no es tarea fácil. Son
tiempos difíciles para todo creyente. Tiempos en que cualquiera
merece respeto menos la Iglesia y los valores cristianos. Asistimos con
asombro a continuas agresiones, e incluso ridiculización de lo
religioso, por parte de ciertos medios de comunicación y de
algunos políticos.
La desinformación o información falsa y tendenciosa, el
hedonismo, el seudoprogreso y sobre todo cierto laicismo interesado y
beligerante para con todo lo religioso, ha sumido a muchos cristianos
en un lógico desconcierto. Son estos mismos cristianos los que
piden con insistencia más acción seglar y más
coordinación entre todos. Se busca con ello un poco más
de luz y frenar tanto enredo y confusión.
Nace la Asociación Presencia Cristiana. Una asociación
civil, fiel a la Iglesia, independiente de todo grupo político o
religioso, como cauce para llegar mejor al público y cumplir
nuestro objetivo: Estar presentes, como cristianos, en la vida social,
cultural y política de Córdoba y provincia.
DEFENDEMOS: el derecho a la vida. “Todos tienen derecho a la vida
y a la integridad física y moral”. Vida, don de Dios, que
queremos plena para todo ser humano. Tenemos que respetar el derecho a
la vida en todo hombre y mujer, también en el
“nasciturus”.
DEFENDEMOS: la familia, en su concepción cristiana, como parte
fundamental de la sociedad. Los padres al casarse adquieren el
compromiso de la educación de sus hijos, de intentar lograr para
ellos el mayor bien físico, moral y religioso. Gobierno y
autoridades autonómicas y locales deben volcarse con la familia.
DEFENDEMOS: el derecho a una buena enseñanza. Defendemos la
escuela pública y privada. Corresponde a los padres elegir, de
acuerdo con la Constitución Española, la educación
de sus hijos: “Los poderes públicos garantizan el derecho
que asisten a los padres para que sus hijos reciban la formación
religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias
convicciones” (Art. 27, 3).
La formación religiosa, imprescindible en todo creyente, nace en
la familia; tiene su continuidad en la escuela. Defendemos el
Área de Enseñanza Religiosa en las escuelas.
No compartimos, al contrario rechazamos frontalmente, la labor de
confusión e intoxicación que determinadas personas o
grupos llevan a cabo. Los centros de enseñanza tienen la
obligación de ofertar la materia de Religión; a los
padres corresponde elegirla o no para sus hijos.
DEFENDEMOS: la paz, el respeto y la libertad. Los grupos minoritarios
tienen derecho a ser oídos y atendidos, en la medida de lo
posible, siempre que se respete el derecho natural y siempre que no
limiten o lesionen los derechos de la mayoría. Vemos, a veces,
demasiada demagogia, electoralismo y cobardía en nuestros
políticos.
DEFENDEMOS: las tradiciones con raigambre entre nosotros. La Semana
Santa, Navidad, Corpus, etc. No pueden perder su contenido religioso.
Los tiempos imponen ciertamente cambios, pero nunca debieran desvirtuar
o erosionar su origen cristiano.
PEDIMOS: a los cristianos de Córdoba, sea cual sea su grado de
creencia, abandonen la pasividad en que viven inmersos y apoyen esta
Asociación. Su inscripción como socios será
positiva y muy valiosa para todos. No permitan que, por pereza o
negligencia, se degrade cada vez más nuestra sociedad.
PEDIMOS: a nuestras autoridades eclesiásticas, y sacerdotes en
general, sepan estar a la altura de los tiempos y sean para nosotros
Camino, Verdad y Vida.
PEDIMOS: a las autoridades civiles, y a nuestros políticos, que
actúen con rectitud y honestidad. Que respeten las creencias del
pueblo y de las personas. Que huyan de todo sectarismo. Que busquen el
bien de todos, especialmente de los más pobres y necesitados.
Que sean sinceramente sensibles con los discapacitados y ancianos.
PEDIMOS: a los jóvenes un mayor compromiso con la Iglesia y con
la sociedad. Que sepan evadirse de la vida aletargada en que viven
muchos cristianos. Que apuesten por la paz, por la libertad bien
entendida, por encender una luz que haga más habitable y humano
el medio en que viven.
PEDIMOS: finalmente, a profesores y educadores que sean conscientes de
su gran responsabilidad. Que sepan liberar a los niños y
jóvenes de tanta intoxicación y “telebasura”
que soportan. Que afronten con energía y sin complejos el hacer
frente al nuevo laicismo que nos invade.
DIOS bendiga nuestro proyecto.
Córdoba, Septiembre 2004
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