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Cristianos en una sociedad laicista

A continuación ofrecemos un resumen de la magnífica conferencia ofrecida por D. Ignacio Sánchez Cámara en el marco de las III Jornadas de Otoño celebradas en Córdoba durante los días 26, 27 y 30 de noviembre de 2007 bajo el título "Compromiso de los Cristianos en la sociedad Actual" y organizadas por la Asociación Presencia Cristiana:

La ofensiva “laicista” anticristiana no es un problema sólo español. El constitucionalista judío de Estados Unidos, Weyler, ha señalado las causas de la “cristofobia” europea. Es cierto que en la actual Legislatura hemos asistido a un proceso radical en este sentido que posee elementos y rasgos peculiares. La izquierda gobernante española difiere en este sentido de la otros países europeos (por poner un ejemplo, Italia). Esta ofensiva se manifiesta, entre otros fenómenos, en la confusión entre el principio de la aconfesionalidad del Estado y el laicismo, la existencia de un proyecto, de raíces totalitarias tendente a la transformación de la sociedad desde el Estado, la aprobación de la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía, la fundamentación de la democracia en el relativismo, la negación al creyente (más bien, al cristiano) de la condición de ciudadano democrático, la pretensión de que el Estado sea el generador arbitrario de la verdad moral. La verdad, por el contrario, revela la íntima conexión entre el cristianismo y los valores y principios de la democracia liberal. La libertad no es ajena e independiente de la verdad sino que, por el contrario, “sólo la Verdad nos hace libres”.

En estas condiciones ¿qué debemos o podemos hacer los católicos? Lo fundamental será siempre el compromiso con la Verdad que se profesa. No cabe la reclusión en el ámbito de la vida privada, ya que la religión posee una dimensión pública, y la política no ha de ser ámbito ajeno a la verdad moral. Sin embargo, no pueden dejar de reconocerse las dificultades con las que ha de enfrentarse esta tarea ineludible. Y no es la menor de ellas la existencia de unas condiciones en las que el genuino debate es muy difícil, casi imposible. Además, las “reglas del juego” han sido determinadas por uno de los jugadores. Así, el paradigma moral dominante es una amalgama de relativismo (muchas veces, más estratégico y fingido que auténtico y real), consecuencialismo, hedonismo, materialismo, utilitarismo y emotivismo. Urge cambiar estas condiciones anómalas. Pero no se trata sólo de un debate teórico. Es preciso acudir allí donde se forma la opinión pública, hacerse oír y proclamar todo lo valioso que el catolicismo puede aportar a la vida pública y, especialmente, en el ámbito de la denuncia de las injusticias, exhibir la debida ejemplaridad y todo ello con inteligencia y astucia. No basta con tener razón. También hay que convencer. Y no olvidar nunca la irrenunciable responsabilidad que corresponde a los laicos en esta tarea. Un ejemplo, pero sólo uno entre otros, es la respuesta que debe darse a la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía, en la que no cabe excluir el recurso a la objeción de conciencia. Cuanto más fuerte sea la presión para silenciar la voz de los cristianos, y además en el nombre del pluralismo, más alta debe escucharse e influir en los comportamientos públicos.

Fuente: presenciacristiana.net  |  Autor: Ignacio Sánchez Cámara  |  Fecha: 30/11/07

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