El vicepresidente de los Obispos define la huelga de hambre de De Juana como un acto de terrorismo "refinado e inteligente"
La noticia de conceder al asesino etarra Ignacio De Juana Chaos, con 25 crímenes a sus espaldas, que continuamente hace apología del terrorismo y se ríe del sufrimiento de las víctimas, el segundo grado penitenciario, de modo que cumplirá su condena en régimen atenuado y en su casa, es un chantaje al que ha cedido el Gobierno poniendo en duda el Estado de Derecho.
El arzobispo de Toledo, cardenal Antonio Cañizares, declaró ayer que "el ayuno 'controlado', durante más de cien días, de ese etarra no arrepentido, constituye un acto más de violencia, de terrorismo: 'refinado e inteligente'”. Y añadió que es un "plan terrorista ha logrado que muchos, engañados y cegados, se hayan puesto de su parte por razones humanitarias".
En un artículo que publicó ayer el diario La Razón, consideró que, “la violencia criminal de este ayuno con que ha amenazado a toda la sociedad y al Estado, y los ha puesto de hecho en jaque, los ha intimidado y conmocionado realmente --¿doblegado?, se preguntó--, tiene la intencionalidad ideológicamente totalitaria, propia del terrorismo, dentro de la gran estrategia de esta organización terrorista".
Con este "atentado" de "intento" de "suicidio lento", el terrorista ha logrado poner "en tensión a toda la sociedad", además de conseguir una amplia "repercusión política", gracias además a la publicidad de los medios de comunicación, y de hacer que muchos, "engañados y cegados", se hayan puesto de su parte "por razones humanitarias".
"Estamos --argumentó-- ante una realización deliberada de una acción de violencia prolongada contra la propia vida, integrada dentro de un plan terrorista, para paralizar a personas e instituciones, y generar un estado de ánimo en el que no se actúa con libertad".
Miedo en el Gobierno
Y frente a esta situación, alegó, al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se le puesto ante el "brete" de actuar con "humanidad". "Si no se puede llamar a esto 'miedo', al menos, hay que reconocer que se está actuando forzados, sin suficiente libertad: se ven confrontados ante un 'bien supremo' como es el de la vida", explicó.
Precisamente esto es lo que hace de la huelga "un exponente claro de terrorismo" porque "se reconozca o no" ha provocado "un efecto paralizador de la libertad y ha conmocionado y dividido a la sociedad". "Este hecho, pues, entra dentro de la calificación de terrorismo como forma específica de violencia sistemática (...). La valoración moral de lo que ha hecho De Juana es absolutamente reprobable y, como acto terrorista, perverso en todos sus elementos", subrayó.
Acto seguido, recordó al Gobierno que un Estado tiene la obligación, "moralmente al menos", de defender a la sociedad de "cualquier acto terrorista, también de este" y poner todos los medios a su alcance para librar de esta "violencia sistemática".
¿Y por qué no derogar las "leyes inicuas que permiten que noventa mil seres humanos indefensos, débiles e inocentes, el año pasado hayan sido asesinados antes de nacer"?. Se preguntó el cardenal Cañizares.
Por último, el arzobispo de Toledo recordó al Ejecutivo otros casos en los que, en cambio, no está protegiendo la vida como el de Inmaculada Echeverría, el consentimiento del aborto o la investigación con células madre.
Fuente: analisisdigital.com | Fecha: 07/03/07
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