La propaganda más avanzada del mundo
Hubo un tiempo en que España tenía conciencia de país atrasado, que debía sumarse al tren europeo aunque fuera en el furgón de cola. Desde la transición a la democracia, los diversos gobiernos justificaron a menudo los cambios legales por la necesidad de "adecuarse a lo que es habitual en los países de nuestro entorno", de "sumarse a la legislación europea en la materia" o de "cumplir lo estipulado en tal tratado internacional".
Pero esa postura modesta pertenece al pasado. Desde que gobierna Rodríguez Zapatero, las leyes, sobre todo en materia de costumbres, son calificadas por los círculos oficiales como "las más progresistas del mundo" (Europa se ha quedado corta para nuestras ambiciones). Cuando se aprobó el matrimonio para homosexuales, España era el tercer país que lo hacía (tras Bélgica y Holanda). Otros se habían limitado a reconocerlos como uniones civiles. Entonces se dijo que éramos "pioneros". Se entiende que el pionero es el que abre el camino por el que luego seguirán los demás. Pero también puede suceder que el pionero vaya por mal camino ("pioneros" llamaban los comunistas soviéticos a sus organizaciones juveniles).
El considerarse pionero puede ser el pasaporte para ejercer de extremista. Al menos, en los "países de nuestro entorno", incluso en la izquierda, ven así algunas posturas del gobierno socialista español. En una reciente entrevista a Romano Prodi en Le Monde (14-09-06), le preguntaban qué pensaba de la evolución de España con Zapatero en materia de costumbres, como el matrimonio homosexual. Contestación: "En Italia nuestra coalición ha tomado un camino distinto a la vía muy radical de Zapatero. En esos temas no veo a corto plazo la posibilidad de una política europea común". E incluso en la laica Francia, socialistas de toda la vida como Lionel Jospin han salido del armario para reservarse el derecho a estar en contra del matrimonio homosexual, sin ser tachado de "homófobo".
Dentro de poco el Congreso español debatirá el proyecto de ley de identidad de género, por el que los transexuales podrán cambiar de sexo y de nombre en el Registro civil. No se exigirá ni intervención quirúrgica para modificar sus genitales, pues lo importante no es el dato biológico sino su percepción íntima. Los portavoces del PSOE califican también a esta ley de la "más avanzada del mundo". Otro modo de ver la cuestión sería decir que a nadie más en el mundo se le ha ocurrido aprobar tal cosa. La soledad puede ser la prueba de los pioneros.
Con la ley de Investigación Biomédica os vamos a situar también en los puestos de cabeza. Si tantos otros países tienen remilgos éticos para aprobar la clonación "terapéutica", nosotros ya hemos superado esos escrúpulos. Será posible crear embriones humanos por clonación, para extraer de ellos células madre y después destruirlos. Se nos prometen grandes avances terapéuticos para enfermedades hasta ahora incurables. Cabe preguntarse por qué no han conseguido esos avances los otros tres países que ya han aprobado este sistema hace años.
Esta vez los propagandistas de la ley pregonan que, si en este campo lo habitual es que el legislador vaya corriendo detrás de los avances técnicos, esta es "la primera ley que va por delante de la ciencia". Lo cual se podría decir también de una ley que regulara la fusión nuclear o los viajes a otras galaxias. La realidad es que en este asunto la ciencia no obedece fácilmente a las expectativas. Ni se ha logrado clonar embriones humanos (si dejamos al margen los engaños del clonador coreano), ni se sabe controlar la diferenciación de las células madre, ni evitar que produzcan tumores... Ciertamente, la ley está muy por delante de la ciencia.
En estos días, un diario madrileño ha tenido la iniciativa de vender en DVD los noticiarios del NO-DO de la época franquista. Allí se ve que cualquier proyecto realizado por del gobierno de entonces (una nueva línea de ferrocarril, un embalse, un hospital...) se calificaba como la incorporación de España a "la vanguardia de la tecnología", "al grupo de sociedades más desarrolladas". Su propaganda era más ingenua. La del gobierno actual es "de las más avanzadas del mundo".
Fuente: aceprensa.com | Autor: Ignacio Aréchaga | Fecha: 29/09/06
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