Benedicto XVI lee la última homilía inédita de Juan Pablo II
El Santo
Padre al visitar la Parroquia Romana de Dios Padre Misericordioso quizo
hacer publico la homilia que aquel Juan Pablo II no pudo
pronunciar porque murió el día anterior.
Durante la misa que ofició ayer en una parroquia romana,
Benedicto XVI leyó fragmentos de una homilía redactada
por Juan Pablo II antes de morir, a la cual el Papa alemán
definió como un “testamento” de su predecesor y un
mensaje de amor y esperanza.
Ante miles de fieles, el Vicario de Cristo señaló que
“meditando sobre la misericordia de Dios y sobre la Cruz, me
vuelve a la mente el texto que Karol Wojtyla había preparado
para pronunciar el 3 de abril. Pero en los designios divinos estaba
escrito que él nos dejase precisamente en la
víspera”.
“A la humanidad, que a veces parece perdida y dominada por el
poder del mal, del egoísmo y del miedo, el Señor
resucitado ofrece el regalo de su amor que perdona, reconcilia y abre
el alma: es un amor que convierte los corazones y da la paz”,
reza el documento “póstumo” del Pontífice
polaco.
A pocas jornadas de cumplirse el primer aniversario del deceso de Juan
Pablo II, Joseph Ratzinger destacó que “en este manuscrito
estamos invitados a comprender y acoger la divina misericordia”.
Ataviado con una túnica rosa, subrayó además que
“la fe cristiana no es una ideología sino una experiencia
personal y comunitaria, y de ella nace un modo de pensar y de
actuar”.
Por eso, pidió a los feligreses que reafirmen su compromiso
“en el interior de las familias y luego en todos los
ámbitos”.
UN TEMPLO ESPECIAL
La ceremonia religiosa se desarrolló en la parroquia del barrio
capitalino de Tor Tre Treste, como parte de una serie de visitas que
realizará el Santo Padre. El templo fue construido por voluntad
de Wojtyla para celebrar el Jubileo de 2000 y para “condensar de
manera eficaz el significado de aquel extraordinario evento
espiritual”.
Situada en la periferia este de la ciudad, la iglesia fue
diseñada por el judío Richard Meier, quien
simbolizó, con tres velas blancas de cemento armado, un barca
que navega por el mundo.
Al llegar, y tras ser recibido por el cardenal vicario Camillo Ruini,
Benedicto dedicó una mirada curiosa y calificó el
edificio de “original estructura arquitectónica que atrae
a numerosos visitantes”.
Para esta misa, la segunda que concreta como Papa en una parroquia
romana -la primera fue a la de Santa María Consolatrice-,
Ratzinger se limitó a oficiarla, diferenciándose de lo
que solía hacía su antecesor, quien acostumbraba a
reunirse con grupos de niños, jóvenes y consejos pastoral
de los adultos, a los que siempre dirigía una homilía.
Fuente: mexicosiemprefiel.com
| Fecha: 27/03/06
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