El significado de la visita apostólica
de Benedicto XVI
Benedicto
XVI viaja a Valencia este fin de semana para cumplir con el deseo de
Juan Pablo II de relanzar desde esa ciudad del Mediterráneo
el
desafío de la transmisión de la fe a las nuevas
generaciones.
«La
transmisión de la fe en la
familia» es, de hecho, el tema del encuentro,
según
explica el arzobispo Piero Marini, maestro de las Celebraciones
Litúrgicas Pontificias, en una nota con la que profundiza en
el
«significado de la visita apostólica»,
la tercera de
carácter internacional de este pontificado.
Difundido por la Oficina de las Celebraciones
Litúrgicas del Sumo Pontífice,
el texto recuerda que, sobre el mismo tema, la Conferencia Episcopal
Española, en su 86ª Asamblea Plenaria,
dirigió un
mensaje el 31 de marzo de 2006 insistiendo en que «La
transmisión de la fe encuentra en la familia un entramado de
comunicación, afecto y exigencia que permite hacerla
vida».
Y es que «en el ámbito de las relaciones
personales se
produce el despertar religioso que tan difícilmente se logra
en
otras circunstancias –observó entonces el
episcopado
español--. Igualmente, es un lugar privilegiado para
aprender la
oración. En la familia la plegaria se une a los
acontecimientos
de la vida, ordinarios y especiales. La oración familiar es
germen e inicio del diálogo de cada hombre con
Dios».
Asimismo «el seno de la familia es el primer lugar natural
para
la preparación de los sacramentos. Éstos
santifican esos
acontecimientos básicos que constituyen la historia misma de
la
familia: el nacimiento de los hijos, su crecimiento, el matrimonio y la
muerte de los seres queridos», añadió.
«Por otro lado, la misma familia, como iglesia
doméstica,
está indicando a todo el pueblo de Dios cómo
debemos
entender la comunión eclesial que lo anima. Porque la
Iglesia es
una familia: la familia de los hijos de Dios, en donde nos
reúne
una fraternidad que se basa en la paternidad divina y en la maternidad
eclesial, donde cada miembro es valorado por lo que es y no por lo que
hace o tiene» (Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal
Española, Instrucción Pastoral: La familia,
santuario de
la vida y esperanza de la sociedad, abril, 2001).
El primer viaje apostólico de Benedicto XVI a
España
será a Valencia para clausurar el V Encuentro Mundial de las
Familias, que tiene lugar del 1 al 9 de julio. El último
día, el Papa presidirá la Misa de clausura; la
víspera, una multitudinaria vigilia de oración y
fiesta.
Apunta el arzobispo Marini que «las visitas pastorales del
obispo
de Roma alcanzan la plenitud de su significado en las celebraciones
litúrgicas».
«En ellas --observa--, el Sucesor de Pedro ejerce su
ministerio
de Supremo Pastor de la Iglesia, confirma en la fe a las Iglesias
particulares y fortalece los vínculos de la
comunión
eclesial en torno a la Eucaristía».
De hecho, «la sagrada liturgia, como fuente y cima de toda la
actividad de la Iglesia, está en el centro y es el
corazón de todo este gran Encuentro de las Familias con el
Papa», explica el prelado.
Y «la celebración de la Eucaristía es
el momento culminante del Encuentro», confirma.
«Si la Iglesia, una, santa, católica y
apostólica,
familia de Dios, tiene su máxima expresión cuando
celebra
la Eucaristía presidida por el obispo, cuánto
más
en esta ocasión, cuando se reúne para el Santo
Sacrificio
en torno al Sucesor de Pedro, rodeado por los obispos,
presbíteros y diáconos, con la
participación de
todos los fieles con sus familias, que han venido de todo el
mundo», concluye.
Fuente: zenit.org
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Fecha: 02/07/06
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