El Gobierno estudia incluir el laicismo en la clase de Educación para la Ciudadanía
Un
documento de la Universidad Carlos III y la fundación Cives pide
que se elimine la Religión de la escuela porque «la
palabra “Dios” carece de sentido y no afecta en nada a la
vida de la mayoría»
Suprimir toda referencia a Dios, establecer que la religión debe
quedar en el ámbito de lo privado, imponer la laicidad como la
única moral pública y enseñar como aceptables
conductas confesionalmente prohibidas tales como divorcio, aborto o
eutanasia. Ésa es la propuesta que estudia el Ejecutivo de
Rodríguez Zapatero para conformar los contenidos de la
asignatura Educación para la Ciudadanía, que se
impartirá en las aulas españolas cuando entre en vigor la
Ley Orgánica de Educación. La iniciativa, elaborada por
la cátedra de Laicidad y Libertades Públicas Fernando de
los Ríos, de la Universidad Carlos III, y por la
fundación laicista Cives, cuenta con el aval de varios miembros
del Partido Socialista e incluso de miembros del Gobierno como la
ministra de Educación, María Jesús San Segundo, ex
vicerrectora de la Carlos III.
Bajo el título
«Educación para la Ciudadanía. Propuesta de
educación ético-cívica», el estudio plantea
la existencia en España de «una pluralidad de
códigos morales diferentes», y asegura que «nuestra
sociedad está en gran medida secularizada y una gran
mayoría de la población no practica ya el catolicismo,
además de observarse unas prácticas morales muy alejadas
de la doctrina oficial de la Iglesia». Más aún,
pues para los 40 autores del texto, «el confinamiento de la
religión en el culto y la indiferencia ante el hecho
religioso» que se dan, según sus postulados, en nuestro
país, lleva a que «la palabra “Dios” carezca
de significación real, es una voz sin sentido que no afecta para
nada a la vida de la mayoría de los ciudadanos en nuestra
sociedad, y la llamada “práctica dominical” no llega
en España ni al 15 por ciento de la población
juvenil».
Laicismo: el nuevo credo
Con este punto de partida no es
extraño que los autores propongan al Ejecutivo que busque
«un mínimo común ético como obligatorio para
todos», que sea, a la vez, «un parámetro de
valoración de los demás valores diferenciales,
legítimos y merecedores de respeto siempre que no entren en
contradicción con ese mínimo común».
Así, este baremo de conducta moral obligatoria que se
impondría desde Educación para la Ciudadanía
servirá para dictaminar qué conductas son merecedoras o
no de «respeto». Y la piedra de toque de la moral social,
ese mínimo común obligatorio, será la laicidad.
«Entre las reglas de convivencia debe destacarse la laicidad como
principio informador del ordenamiento y de la acción del Estado,
de las instituciones públicas y de quienes actúen en su
nombre», establece la propuesta. Lo que implica que, de llevarse
a cabo la iniciativa planteada entre otros por Gregorio Peces-Barba
-como rector de la Carlos III- y por el diputado socialista Victorino
Mayoral -presidente de Cives-, los alumnos españoles
deberán distinguir entre una «moral pública»
(que tendría que ajustarse a los criterios laicistas del Estado)
y una «moral privada» (que restringe al anonimato la
religión y la fe).
Enseñar aborto y divorcio
¿Y
qué ocurre si esa «moral pública» va en
contra de los valores religiosos que los padres deseen enseñar a
sus hijos? Para los autores de la propuesta, esto sólo puede
darse «si la moral pública impone como obligatorias
conductas confesionalmente prohibidas, o como prohibidas conductas
confesionalmente obligatorias». Por tanto, a los escolares se les
podrá enseñar que el aborto, la eutanasia, el divorcio o
el matrimonio homosexual son conductas aceptables y permitidas, porque
no se obliga a nadie a que aborte, se divorcie o se case con alguien de
su mismo sexo.
Fuente: larazon.es
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Autor: José Antonio Méndez | Fecha: 03/02/06
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