Crítica del filme "El noveno
día" (Der Neunte Tag) que podrá verse a partir
del 18 de noviembre
Durante el régimen
nazi en Alemania, el campo de
concentración de Dachau tenía
prisioneros a unos
tres mil ministros de la Iglesia Católica (obispos,
sacerdotes, diáconos, religiosos). En febrero de 1942, uno
de estos prisioneros, el Padre Jean Bernard, fue sorpresivamente
liberado de Dachau y enviado a Luxemburgo, su tierra natal, a visitar a
su familia,
por una breve temporada, para luego volver a ser recluido
en el campo de concentración.
El reconocido director alemán Volker Schlöndorff ha
tomado este hecho real para filmar su última
película "El noveno
día" (Der Neunte Tag / The
Ninth Day, 2004). A 60 años del fin de la segunda guerra
mundial, esta historia aborda otro aspecto de esta
dolorosa realidad
social, a la que se han acercado también
últimamente otras películas: "La
caída" (de Oliver
Hirschbiegel, 2004), "Amén" (de
Costa-Gavras, 2002), "El pianista" (de Roman Polansky, 2002), o "La
lista de Schindler" (de Steven Spielberg, 1993).
En "El noveno día", el Padre Henri Kremer (el personaje que
representa al Padre Bernard) tiene exactamente nueve días
para tratar de convencer a su obispo en Luxemburgo que apoye el
proyecto de Hitler como beneficioso para la misión
de la
Iglesia, y así consiga el sacerdote y otros más
su libertad total; de lo contrario, él y los
demás curas presos pueden ser sentenciados a muerte. La
película imagina la estancia de Kremer con su familia y,
sobre todo, las conversaciones con su obispo y con un
joven oficial
nazi, ex seminarista, que usa sus mejores recursos retóricos
para persuadir al sacerdote. Los sutiles argumentos
del oficial apelan
a una confrontación de liderazgos entre Jesús de
Nazaret y Judas Iscariote; pero es más que
nada en los
gestos y las actitudes de ambos – el oficial con todo el
poder y el sacerdote prisionero y frágil- donde se da la
verdadera confrontación y la honda tentación a
que es expuesto el Padre Kremer: escoger la vida o la muerte, la
libertad o la prisión, el presente o el futuro, su persona o
los otros. La historia filmada tiene como centro este dilema moral ante
una elección, y el compromiso con Dios y con la Iglesia al
que quiere ser fiel el sacerdote, dentro de una realidad tan compleja,
dolorosa y difícil, como fue la segunda guerra mundial
(1939-1945).
Lo interesante, pero no explicitado en la película, es que
esta representación fílmica del gran director
alemán Volker Schlöndorff, está basada
libremente en el caso real del Padre Jean Bernard que era Secretario
General de la OCIC (Organización Católica
Internacional del Cine) cuando estalló la segunda guerra
mundial y que efectivamente fue enviado al campo de
concentración de Dachau y escribió sus memorias
de esa penosa experiencia en Pfarrreblock Z4587. En 1946 Bernard
regresó a Bruselas y luego fue elegido Presidente de la
OCIC, cargo que ejerció de 1947 a 1972. Durante su
presidencia, la OCIC empezó su presencia con jurados propios
en los grandes festivales de cine; así, en Venecia en 1948,
Cannes en 1952 y Berlín en 1954. El Padre Bernard
asistió como perito al Concilio Vaticano II y
trabajó en la comisión que preparó el
decreto Inter Mirifica sobre los medios de
comunicación
social. Al dejar la presidencia en 1972, el padre Bernard
regresó a su natal Luxemburgo y siguió trabajando
para la Iglesia en los medios hasta su muerte en 1994. Más
adelante, en noviembre de 2001, dos asociaciones mundiales del trabajo
de la Iglesia en los medios de comunicación, OCIC y UNDA se
fusionaron para dar origen a SIGNIS (Asociación
Católica Mundial para la Comunicación).
Volker Schlöndorff ha recreado en la pantalla notables
representaciones de la guerra en "El tambor de hojalata" (1979), "El
ogro" (1996) y "Leyendas de Rita" (2000). Ahora, en "El noveno
día", Schlöndorff de algún modo evoca de
su interior la experiencia que lo marcó hace 50
años. Siendo un jovencito de 17 años fue enviado
por sus padres a pasar un verano en Francia, en un colegio de jesuitas.
(De hecho, el joven Volker se sentiría ahí tan
contento que se quedaría tres años). Ver en el
cine-club del colegio "La pasión de Juana de Arco", de Carl
Dreyer (1927) lo impresionó espiritualmente y lo
definió profesionalmente. El director confiesa en una
reciente entrevista: "Juana de Arco podía haber dicho una
sola palabra y quedar libre; pero prefirió ser quemada en la
hoguera. Me pregunté entonces cómo
podía alguien tener una convicción tan firme
sobre lo que tenía que hacer. Ahora, cincuenta
años después, aún no tengo la
respuesta. Pero veo que cada uno encuentra en lo profundo de
sí mismo la respuesta para sus decisiones". Volker
Schlöndorff ha hecho "El noveno día" para celebrar
fascinado la belleza de la fe que vuelve fortaleza y dignidad la
debilidad humana.
Fuente: signis.net
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Autor: Padre Luis García Orso |
Fecha:13/10/ /05
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