La persecución de los cristianos en
Egipto
La persecución
cristiana
es
prácticamente universal en el mundo musulmán. Hay
países extremistas en este terreno, como Arabia Saudita,
donde
ya no existen cristianos, o como Sudán, donde existen muchos
cristianos pero el proceso de exterminio está muy avanzado.
Y
hay países mucho más moderados, como Egipto,
donde los
cristianos sobreviven como ciudadanos de segunda o tercera, pero
sobreviven… O al menos sobrevivían hasta que la
creciente
ola de radicalismo fundamentalista los está poniendo en
inminente peligro de extinción. Y de nuevo, Egipto, es un
ejemplo al respecto.
Toda la semana pasada la comunidad entera de cristianos de Egipto se
vio sometida a toda clase de ataques y acosos. Y especialmente
reseñable al respecto fue la manifestación
musulmana
anticristiana que se saldó con cuatro muertos e importantes
destrucciones materiales.
LOS DISTURBIOS
Desde hace una semana, la comunidad copta-cristiana de
Alejandría, en la costa mediterránea de Egipto,
está sufriendo violentos ataques y amenazas por parte de
grupos
de islamistas, que dicen sentirse ofendidos por la
proyección de
un DVD en la que se recoge una obra de teatro en la iglesia de San
Jorge, y donde se muestra a un joven cristiano que tras convertirse al
Islam se siente decepcionado.
La noche del viernes al sábado pasado, se
incrementó la
violencia saldándose con la vida de cuatro personas, entre
ellas
dos policías, y más de noventa heridos. Los
disturbios
comenzaron a desatarse después del rezo comunitario del
mediodía en la mezquita «Aulad Al Shej»,
cuando
cerca de 5.000 musulmanes se dirigieron al templo cristiano de San
Jorge e intentaron entrar en él, pero las fuerzas de
seguridad,
que custodiaban la iglesia desde el pasado miércoles para
prevenir enfrentamientos, les impidieron la entrada. Entonces , los
manifestantes lanzaron piedras contra la policía y los
viandantes, y los agentes antidisturbios respondieron con gases
lacrimógenos y cargas. A partir de ahí, los
disturbios se
extendieron a toda la ciudad. Al final del día los
fanáticos musulmanes habían atacado cuatro
iglesias y 145
tiendas de cristianos
El sábado, todavía se podían ver en la
avenida
principal del barrio los restos de un coche policial quemado,
así como una tienda de bebidas alcohólicas
también
calcinada por los manifestantes. A primeras horas de la
mañana
ya se habían detenido 60 personas implicadas en destrozos de
propiedades y miles de policías de uniforme y de civil
habían tomado el barrio de Muharram Bik, donde se ubica la
iglesia de San Sergio.
El mismo sábado, los cristianos de Alejandría
interrumpieron todas sus actividades comerciales y hasta escolares tras
los disturbios del viernes. Los numerosos comercios cristianos del
barrio de Muharram Bik y de otros barrios de esta ciudad
mediterránea de cuatro millones de habitantes no abrieron, y
las
familias cristianas no enviaron a sus hijos a las escuelas o las
universidades por temor a ataques.
“La situación es muy grave, hay una crisis en todo
Egipto
-dijo a EFE el párroco Yohana Nasif, portavoz de la
Catedral, el
pasado sábado-; anoche las cosas se salieron totalmente de
control (..) hay una organización extremista que
está
atizando el odio anticristiano desde una página web en la
que
llaman a extremistas incluso de fuera de El Cairo''. Y efectivamente,
en un comunicado publicado en Internet, el grupo islamista Muyahidines
de Egipto urgió a sus seguidores a que inicien una guerra
santa
contra los cruzados.
El representante de la Iglesia Copta de Alejandría, el padre
Augustinous, ha acusado a la Prensa de incitar a la discordia, al haber
aireado la noticia sobre la obra que se proyectó hace dos
años en el marco de la campaña contra el
terrorismo.
Por otra parte, cristianos de todo Egipto (que son alrededor del diez
por ciento de la población) han comenzado a intercambiar
mensajes telefónicos en los que se animan para unirse en
oración y leer una parte de la Biblia en la que se invoca la
protección de Dios.
EL ORIGEN DE
LOS DITURBIOS
El origen de toda esta tensión son los rumores originados
por la
supuesta proyección de la grabación de una obra
de teatro
donde se contaba la historia de un joven cristiano convertido al islam
y luego empujado por unos extremistas a cometer atentados terroristas
hasta que se arrepiente y vuelve a su religión.
La obra fue representada hace dos años, pero
algún joven
la grabó en vídeo y ahora circula en forma de
DVD.
Algunos periódicos sensacionalistas y páginas web
de
radicales islámicos se han hecho eco del vídeo
asegurando
que "ofende al islam" y han llamado a protestar contra la iglesia de
San Sergio, donde el primer momento que se representó la
obra.
Prácticamente nadie de los entre tres y cinco mil
manifestantes
habían visto el video de la obra. Pero según
afirman
espectadores de la misma, la obra es propagandística a favor
del
cristianismo, pero absolutamente respetuosa en la crítica
del
Islam.
LA
DISCRIMINACIÓN
Los cristianos coptos poblaban Egipto cuando llegaron los musulmanes,
en el siglo VII, y desde entonces su número ha ido
descendiendo
hasta el diez por ciento actual.
Sobre una población de 70 millones de habitantes, un 10% son
coptos (7 millones), y un 3 ó 4% (algo más de 2
millones)
de cristianos de otras denominaciones. Estas cifras tienden a ser
disminuidas tanto por el Gobierno egipcio como a causa de que los
cristianos convertidos clandestinamente, por lo que mantienen un nombre
árabe para intentar no ser discriminados y que
inevitablemente
son contabilizados como árabes.
Hasta ahora, los episodios violentos contra las comunidades cristianas
habían sido esporádicos, aunque los cristianos
son
ciudadanos de segunda categoría en Egipto.
Sin embargo, la actual explosión de violencia y su
carácter teledirigido, revela el deseo de los sectores
fundamentalistas de acabar con prácticamente la
única
comunidad cristiana importante y floreciente que sobrevive en el seno
del Islam.
LA
PERSECUCIÓN
En Egipto, los cristianos tienen vetados una serie de puestos en la
política, la Administración y el
ejército, e
incluso profesiones como la de ginecólogo.
En Egipto, un cristiano que se convierte al Islam puede cambiar sus
papeles de identificación, añadiendo su nuevo
nombre
musulmán en 24 horas. Pero no hay un procedimiento
recíproco para un musulmán que se convierta al
cristianismo. Se les requiere a todos los ciudadanos que incorporen en
su tarjeta de identificación si son cristianos o musulmanes,
lo
cual es una forma de “marcar” a los cristianos.
Los musulmanes que se convierten al cristianismo y no cambian sus
nombres se ven forzados a vivir una doble vida. Se convierten y
conservan sus nombres musulmanes... van a la Iglesia y toman la
comunión, pero cuando salen de la Iglesia, se comportan como
los
clásicos musulmanes.
El mayor obstáculo es conseguir el permiso para construir
iglesias. Un decreto de 1856, que se remonta al Imperio Otomano, hace
necesario todavía que se obtenga un decreto presidencial
para
reparar, remodelar o construir un lugar de culto. Un decreto de 1934
del Ministro del Interior añadió más
de 10
condiciones a la ley de 1856. Entre ellas, el no permitir que se
construya una iglesia a menos de 100 metros de una mezquita,
requiriéndose el permiso del edificio oficial cuando la
construcción esté cerca de dicho edificio, y
requiriéndose también que ninguno de los vecinos
musulmanes se oponga a la construcción.
Otro tema problemático tiene que ver con los nombres dados a
los
niños. Los jóvenes con nombres musulmanes son
apuntados
automáticamente en clases de religión
islámica,
sin importar las creencias de sus padres. En cambio los
niños
con nombres coptos tradicionales corren el riesgo de una vida de
discriminación.
Según relata Zenit en los últimos años
se
desató una guerra de pegatinas cuando los cristianos
empezaron a
poner una pegatina con el símbolo del pez, y fueron
contestados
por los musulmanes con una pegatina de un tiburón,
simbolizando
su actitud hacia los cristianos con la de los tiburones hambrientos de
peces.
Fuente: edicionescatolicas.com
| Fecha:24/10/05
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