Padres y profesores acorralan al Gobierno en las calles de Madrid Un
millón y medio de personas lanzaron un grito unánime en
contra de la reforma socialista y a favor de la libertad y la calidad
en la enseñanza.
Madrid- La
capital de España fue ayer una auténtica
«fiesta» contra la ley de educación socialista. Dos
millones de personas, según los organizadores (millón y
medio según la Comunidad de Madrid y 407.000 según la
Delegación del Gobierno), se dieron cita en Madrid para pedir el
fin de la reforma de la enseñanza y la dimisión del
presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero,
que fue el principal foco de atención de los coros de los
asistentes y mereció gritos y pancartas como «Zapatero,
embustero», «Yo no quiero que me eduque Zapatero»,
«Zapatero, bandolero» o «Zapatero, De la Vega, con
mis hijos no se juega». «Zapatero, gracias a tí boi
ha ser lizenziado», se leía en otro lado.
Llegados
de todas partes de España, los manifestantes ya se empezaron a
concentrar pasadas las dos de la tarde en la plaza de Neptuno. Los
más afortunados –dadas las dimensiones de la
concentración– pudieron incluso ver a un burro ataviado
con un birrete que paseó sin complejos con el cartel
«1+1=3».
Repartidos en tres
cabeceras, en la primera figuraban los representantes de las
organizaciones convocantes, que portaban la pancarta «Por una
educación en libertad. LOE no». Allí figuraban el
presidente de Concapa, Luis Carbonel; el presidente del Foro de la
Familia, José Gabaldón; el presidente del sindicato USO,
José Luis Fernández; el presidente de Cofapa, Mariano
Calabuig; el historiador César Vidal; la presidenta de la
Asociación de Profesores de Secundaria, Blanca García
Olmos; Álvaro Vermoet, de la Coalición Democrática
de Estudiantes y Ana Romero, de la Confederación de Estudiantes.
Luis
Carbonel se refirió al recorte de las libertades y al fracaso
escolar como los principales motivos de la protesta, mientras que
Isabel Bazo criticaba los intentos del Gobierno por frenar el impacto
de la protesta y José Luis Fernández pedía al
Gobierno que se siente a hablar con todas las organizaciones sociales.
José Gabaldón reclamaba a los gobernantes que reflexionen
sobre el mejor sistema de educación, y María Rosa de la
Cierva, representante de la Conferencia Episcopal en el Consejo Escolar
del Estado, expresaba su especial preocupación por el futuro de
la escuela pública. Políticos La
segunda cabecera estuvo liderada por los representantes
políticos –de la cúpula del Partido Popular y
alguno de Unión del Pueblo Navarro– que portaban el lema:
«Por el prestigio de la enseñanza. LOE no».
Así, Ángel Acebes, Eduardo Zaplana, Ana Pastor, Miguel
Arias Cañete, Esperanza Aguirre, Pilar del Castillo, Jaime Mayor
Oreja, Jesús Posada, Ignacio Astarloa y Ana Mato, así
como consejeros de gobiernos autonómicos y la tercera teniente
de alcalde del Ayuntamiento de Madrid, Ana Botella, se sumaron a la
marcha.
El secretario general del PP,
Ángel Acebes, resaltó la presencia de tantos
jóvenes en «defensa de su futuro y de una educación
en libertad sin imposiciones». El portavoz parlamentario del PP,
Eduardo Zaplana, acusó al Gobierno de «revanchismo»
y de no haber querido dialogar ni con el principal partido de la
oposición ni con los sectores educativos, mientras que la
presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, destacó
la respuesta de los madrileños y su desacuerdo con la
política educativa del Gobierno, que definió como
«un ataque a la calidad de la enseñanza».
«Zapatero tendrá que mirar hoy cómo los
españoles le enseñamos que no estamos de acuerdo»,
enfatizó. Mientras, la secretaria de Política Social del
PP, Ana Pastor, dijo sentirse «impresionada por la cantidad de
gente» presente en la concentración, lo que demuestra que
la LOE «es una ley contra el sentido común y el futuro de
los chicos de este país». Los políticos populares
estuvieron acompañados por Elvira Rodríguez, la esposa
del líder del partido, Mariano Rajoy, que no pudo acudir por
estar convaleciente de una operación.
Fueron
también varios los obispos –aunque faltaron la
mayoría de ellos– que tampoco quisieron perderse la
multitudinaria cita. En la lista de representantes eclesiales se
encontraban el prelado de Granada, Javier Martínez; el de Jaca
(Huesca), Jesús Sanz; el de Castellón, Juan Antonio Reig
Plá; el de Tarazona, Demetrio Fernández; el auxiliar de
Valencia, Esteban Escudero; el auxiliar de Madrid, Fidel
Herráez, y el auxiliar de Toledo, Carmelo Borobia.
Finalmente,
en la tercera cabecera marcharon los representantes de las más
de mil adhesiones que recibió la convocatoria y que portaban la
pancarta «Contra el fracaso escolar. LOE no». Religiosos,
profesionales de la enseñanza, familias completas con
niños de todas las edades y muchos jóvenes formaban el
grueso de la manifestación.
La educación importa La marcha arrancó a las cinco en punto de la tarde de la plaza
de Neptuno y, veinte minutos más tarde, llegó a la de
Cibeles, donde fue recibida por una gran pancarta de 60 por 20 metros,
elevada por globos amarillos de gas, que rezaba un «La
educación también importa».
Ya
de camino a la Puerta de Alcalá, a donde llegaron a las seis, la
megafonía animaba a los manifestantes con consignas como
«con la LOE no van a salir estudiantes, van a salir burros»
y la canción de Peret del «Borriquito como
tú», que hizo del recorrido un verdadero jolgorio.
Un
portavoz de la organización leyó una carta de Fernando
Sánchez Dragó, en la que el escritor lamentaba no haber
podido acudir a la cita por estar fuera de Madrid y denunciaba que
«la ley de educación y enseñanza no es
educación ni es enseñanza, es un coladero
demagógico y liberticida que destruye en niños y y
jóvenes la idea de España, les impide llegar a ser
ciudadanos y les convierte en carne de borregos analfabetizados y
desmotivados». Un «Viva la cultura, viva el criterio de
excelencia frente al de todo vale, la ética y la
libertad», cerró la misiva.
Los
altavoces iban recordando los motivos de la manifestación:
«La ley usurpa derechos de las familias», «olvida la
verdadera función de la educación, la transmisión
de conocimientos», «no otorga suficiente
representación a los padres», «desprecia el valor
del esfuerzo personal», «desoye una gran demanda
social», «ampara la inasistencia a clase»...
Con
avisos de niños perdidos incluidos, la megafonía
aprovechaba para pedir fondos para sufragar el evento con la compra de
las pulseras oficiales, de vídeos divulgativos de la
manifestación del 18 de junio a favor de la familia y con la
contribución «generosa» a las huchas que por
allí circulaban. Y canciones y más canciones:
«Loosing my religion» (perdiendo mi religión), de
REM; «Nada de esto fue un error» (versionada con un
«Zapatero fue un error»), entre otras.
Fuente: larazon.es
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Autor: Mar Villasantea |
Fecha: 13/11/05
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