Para anunciar a Jesucristo
QUERIDOS HERMANOS
Y HERMANAS:
En febrero de 1992, el
Pontificio Consejo para las Comunicaciones
Sociales publicaba
la instrucción pastoral "Aetatis
novae". En ella se afirmaba que
"lo que los Medios no reconocen
explícitamente, parece insignificante"
(n. 4), que es tanto como
decir que aquello que no aparece
en los Medios no existe. Porque
esto es así, en los últimos meses
nuestra Diócesis ha iniciado
un camino gradual de utilización
de los "maravillosos inventos
de la técnica" que son los Medios
de comunicación social, en
expresión bien conocida del
Concilio Vaticano II (IM, 1). El
pasado 28 de noviembre iniciábamos
los programas religiosos
en COPE-Córdoba, que tan buena
acogida están teniendo; en
los últimos días del año 2004
hemos inaugurado la página
Web de la Diócesis, verdadero
escaparate de la vida diocesana;
y hoy, domingo 23 de enero,
con gran alegría y esperanza,
ponemos en manos de los fieles
el primer número de la Hoja
Diocesana Iglesia en Córdoba.
Comienzo mi alocución
semanal, dándoos a todos esta
buena noticia y dando gracias
a Dios que nos ha acompañado
con su gracia y ha permitido
que llegara este momento, la
puesta en marcha de esta iniciativa
pastoral. Quiero manifestar
también mi gratitud a los Delegados
diocesanos de Medios
de comunicación social, sin cuyo
entusiasmo no hubiera sido
posible iniciar la andadura de
este instrumento de evangelización.
Os aseguro que esperaba
con mucha ilusión esta fecha,
pues desde el comienzo de mi
ministerio entre vosotros echaba
en falta un instrumento de comunión
y comunicación del
pastor diocesano con los fieles
y de estos entre sí.
A través de las páginas
de nuestra Hoja Diocesana, todos
podremos conocer cada
semana el acontecer diario de
nuestra Iglesia, la actividad del
Obispo, de las Vicarías y de las
Delegaciones Diocesanas, la
vida de las parroquias, de las
comunidades cristianas y de
los movimientos, el laboreo
silencioso pero fecundo de los
sacerdotes, de los catequistas,
de los profesores de Religión
y de los laicos comprometidos;
el servicio impagable de los
religiosos en el mundo de la
educación, de la pastoral de la
salud o de la pastoral penitenciaria,
y el trabajo abnegado de
nuestras Caritas; en suma, tantos
esfuerzos y tanta generosidad
anónima que tenemos que
poner sobre el candelero como
luz, esperanza y estímulo para
todos.
En ocasiones os llegarán
noticias sobre la vida de nuestros
Seminarios, verdadero corazón
de la Diócesis, que todos
debemos mirar como algo propio
e importante. Cuidaremos
también la presencia en sus
páginas del extenso mundo de
la religiosidad popular, que en
tantos casos se esfuerza por
renovarse y ser fiel a sus señas
de identidad más genuinas. Buscamos
con ello, conocernos
mejor, robustecer la comunión
y el espíritu de familia en la
Iglesia diocesana, que todos
debemos considerar como algo
muy nuestro y muy querido,
pues es el seno materno en el
que hemos sido engendrados
como hijos de Dios. Cada domingo
contaréis también con
la carta del Obispo para comentar
el Evangelio del día, subrayar
el significado de una determinada
jornada eclesial, glosar un
hecho de actualidad o decir una
palabra orientadora a los fieles
de la Diócesis. La finalidad última
de nuestra Hoja Diocesana, que
tendrá también una importante
dimensión formativa, no será
otra que anunciar a Jesucristo,
pues como os he dicho más de
una vez a lo largo de los quince
meses que llevo con vosotros,
nada necesita nuestro mundo
con más urgencia que a Jesucristo:
camino, verdad y vida
de los hombres, única esperanza
para el mundo y nuestra única
posible plenitud.
IGLESIA EN CÓRDOBA
ve la luz en los inicios de las
celebraciones jubilares del XVII
Centenario de los Mártires de
Córdoba en el año de la Eucaristía,
que debe ser para todos
un acontecimiento de gracia y
salvación, una llamada a la conversión
y a la santidad, a la
renovación profunda de nuestra
vida cristiana y de nuestro compromiso
apostólico. Contamos
para ello con la fuerza interior
que nos brinda la Eucaristía y
el testimonio y el favor de nuestros
Mártires. Contamos también
como "hoja de ruta" para
el próximo trienio, con el Plan
Diocesano de Pastoral, que ayer
entregaba a la Diócesis en la
solemne Eucaristía en la que
inaugurábamos el Año de los
Mártires.
Que su intercesión acompañe
a nuestra Hoja Diocesana
en su andadura, que yo le deseo
larga y fecunda en frutos pastorales
y que todos nos aprovechemos
de ella, la leamos y la
difundamos por doquier.
Os deseo a todos, queridos
hermanos y hermanas, una
celebración gozosa del Día del
Señor, día para el descanso,
para la fraternidad, para la comunión,
para vivir en familia y
para disfrutar de la naturaleza;
día sobre todo para intensificar
nuestra formación cristiana, para
vivir en las cercanías del Señor
y participar con alegría en la
Eucaristía dominical, dando
gracias a Dios por ser cristianos,
por el don de la salvación que
en ella nos ofrece y por todos
los dones que nos ha regalado
a lo largo de la semana.
Para todos, mi saludo fraterno
y mi bendición.
Fuente: Hoja Diocesana Obispado |
Autor: D. Juan José Asenjo Pelegrina (Obispo de Córdoba)
| Fecha: 23/01/05
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