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¿Qué ocurre en la Iglesia tras la muerte de un Papa? (El cónclave y la elección de un nuevo Pontífice)

El Papa ha muerto. ¿Qué ocurre ahora? ¿Quién rige la Iglesia mientras aguarda la elección de un nuevo pontífice? ¿Qué sucede en un cónclave? Durante el curso de los siglos, muchos Papas han considerado su deber regular con una serie de normas la elección del sucesor de Pedro. También Juan Pablo II aportó importantes novedades sobre la vacante de la sede apostólica y la elección del Romano Pontífice en su Constitución Apostólica «Universi Dominici Gregis» del 22 de febrero de 1996. Sus artículos están precedidos por la experiencia de siglos y muchos proceden de las leyes anteriores sobre la elección de un Pontífice. Las normas son claras y precisas: la barca de Pedro no quedará en ningún momento a la deriva.


Durante el curso de los siglos, los Sumos Pontífices han considerado necesario regular con una serie de normas la elección del sucesor de Pedro. Algunas de estas normas se remontan al siglo XI, pero son muchos los pontífices que, a lo largo de la historia, han introducido cambios significativos, entre ellos Pío X, Pío XI, Pío XII y Juan XIII. El último en renovar las normas había sido Pablo VI, en la Constitución Apostólica «Romano Pontifici eligendo» del 1 de octubre de 1975. Sin embargo, Juan Pablo II consideró oportuno revisar la Constitución de su predecesor, y el 22 de febrero de 1996 firmó la Constitución Apostólica «Universi Dominici Gregis», que introdujo importantes cambios.

Estas son sus normas principales:

¿Qué pasa con la Iglesia tras la muerte de un Papa?
Tras la muerte de un Pontífice comienza un período que se llama de Sede Vacante. Durante este período rige el principio de nihil innovetur (que no se innove nada). El gobierno de la Iglesia queda confiado al Colegio de Cardenales solamente para el despacho de los asuntos ordinarios o de los inaplazables y para la preparación de todo lo necesario para la elección del nuevo Pontífice (art. 2).

Durante la Sede Vacante, el Colegio de Cardenales puede reunirse en dos tipos de reuniones: las Congregaciones Generales y las Congregaciones Particulares. En la primera se deciden los asuntos de mayor importancia y deben celebrarse a diario. Los asuntos se deciden por mayoría simple de votos. La Congregación Particular la forman el cardenal Camarlengo y otros tres cardenales elegidos por sorteo, llamados Asistentes. En ella se deciden los asuntos de trámite y de menos importancia.

¿Cuándo comienza el cónclave?
Los cardenales se han de reunir en cónclave para proceder a la elección del nuevo Romano Pontífice. El artículo 37 establece que el cónclave comenzará 15 días después de la vacante de la sede apostólica, aunque el Colegio de Cardenales puede establecer otra fecha, que no puede retrasarse más de 20 días desde la vacante.

¿Qué ocurre en un cónclave?
El espíritu de la legislación en vigor establece que el cónclave haya de considerarse no un mero lugar de reunión de los cardenales con derecho a voto, sino más bien un ámbito de retiro sagrado en el que los cardenales electores invocan al Espíritu Santo para proceder a la elección del Romano Pontífice.

¿Quiénes tienen derecho a elegir al Papa?
El artículo 33 indica que «el derecho de elegir al Romano Pontífice corresponde únicamente a los cardenales de la Santa Iglesia Romana, excepto aquellos que, antes del día de la muerte del Sumo Pontífice o del día en el cual la Sede Apostólica quede vacante, hayan cumplido 80 años de edad»: por lo tanto, si un cardenal cumple 80 años después de producirse la vacante –antes incluso de que comience el cónclave– tiene derecho a elegir al Papa.

El artículo 36 de la Constitución Apostólica «Universi Dominici Gregis» añade que «un cardenal de la Santa Iglesia Romana, que haya sido creado y publicado en Consistorio, tiene por eso mismo el derecho a elegir al Pontífice según el artículo 33 de la presente Constitución, aunque no se le hubiera impuesto la birreta, entregado el anillo, ni hubiera prestado juramento. En cambio, no tienen este derecho los cardenales depuestos canónicamente o que hayan renunciado, con el consentimiento del Romano Pontífice, a la dignidad cardenalicia. Además, durante la Sede Vacante, el Colegio de Cardenales no puede readmitir o rehabilitar a éstos». La Constitución Apostólica «Universi Dominici Gregis» reitera en su artículo 33 la exclusión del derecho de elección activa por parte de cualquier otra dignidad eclesiástica o la intervención del poder civil de cualquier orden o grado.

El artículo 80, además, castiga con excomunión «latae sententiae» a los cardenales que acepten el encargo de una autoridad civil de proponer el veto contra algún cardenal. Hasta 1904, los reyes de algunas naciones católicas ostentaban derecho de veto en la elección pontificia. La última vez que se usó fue en el cónclave de 1903, en el que el emperador de Austria vetó al cardenal Rampolla. El Papa elegido en aquel cónclave, San Pío X, promulgó la Constitución Apostólica «Vacante Sede Apostólica» el 25 de diciembre de 1904, por la que se abolía cualquier derecho de veto.

¿Quiénes son admitidos en el cónclave?
Deben entrar en las zonas reservadas a la habitación o a la elección el Secretario del Colegio Cardenalicio, que actúa como secretario de la asamblea electiva; el Maestro de Celebraciones Litúrgicas Pontificias con dos Ceremonieros y dos religiosos adscritos a la Sacristía Pontificia; un eclesiástico elegido por el cardenal Decano, o por el cardenal que haga sus veces, para que lo asista en su cargo. También deberán estar disponibles algunos religiosos de varias lenguas para las confesiones, y también dos médicos para eventuales emergencias. Se deberá también proveer oportunamente para que estén disponibles un número suficiente de personas adscritas a los servicios de comedor y de limpieza.
Además, si algún cardenal lo necesita, puede solicitar la presencia de un enfermero que le acompañe.

¿Dónde se celebra el cónclave?
El artículo 41 señala que «el cónclave para la elección del Sumo Pontífice se desarrollará dentro del territorio de la Ciudad del Vaticano, en lugares y edificios determinados, cerrados a los extraños, de modo que se garantice una conveniente acomodación y permanencia de los cardenales electores y de quienes, por título legítimo, están llamados a colaborar al normal desarrollo de la elección misma».
Se debe señalar la novedad que supone este artículo: hasta el presente, nunca se había prescrito de modo taxativo el lugar de celebración del cónclave. La práctica indica la Capilla Sixtina, dentro del Vaticano, como lugar habitual del cónclave.
En el siglo XIX, los cónclaves se celebraron en el Palacio del Quirinal en Roma. El último cónclave celebrado fuera de Roma se desarrolló en Venecia, entonces bajo la soberanía de Austria, en marzo de 1800, a la muerte de Pío VI. Este Papa falleció en Valence (Francia) en agosto de 1799, prisionero de Napoleón Bonaparte. Estando Roma ocupada por las tropas napoleónicas, parecía prudente celebrar el cónclave fuera del alcance del ejército francés. Pío VI, desde la prisión, había dado las normas necesarias para que se pudiera celebrar el cónclave «en cualquier lugar de cualquier príncipe católico». En el cónclave de Venecia fue elegido Pío VII.

¿Dónde se alojan los cardenales?
El artículo 42 de la Constitución Apostólica «Universi Dominici Gregis» introduce una novedad importante: «En el momento establecido para el comienzo del proceso de la elección del Sumo Pontífice, todos los cardenales electores deberán haber recibido y tomado una conveniente acomodación en la llamada Domus Sanctae Marthae, construida recientemente en la Ciudad del Vaticano». En efecto, este artículo constituye una novedad respecto a la práctica seguida hasta el momento. En los cónclaves romanos anteriores, los cardenales electores y las demás personas que entraban en la clausura del cónclave eran acomodados en las habitaciones de los Palacios Apostólicos. La solución, aunque cuenta con el aval de los siglos, resultaba a todas luces mejorable. En el entorno de la Capilla Sixtina se delimitaba un recinto amplio donde pudieran alojarse tantas personas: quien haya visitado los Museos Vaticanos puede imaginarse lo incómodo que puede resultar para personas mayores, a veces ancianos, residir en unas habitaciones desprovistas hasta de las facilidades más elementales, aunque eso sí, decoradas por los más renombrados artistas que han visto los siglos.

Por eso Juan Pablo II, que participó en los dos cónclaves de 1978 y pudo observar estos inconvenientes, decidió buscar un acomodo mejor. La solución ha sido la Domus Sanctae Marthae: se trata de una residencia situada en el recinto del Vaticano, dedicada habitualmente a alojar al personal de la Curia Romana, e inaugurada en 1996 unos días antes de la promulgación de la «Universi Dominici Gregis». De ese modo, además, se ofrece una solución estable de alojamiento a diversos altos cargos de la Curia Romana: si se convoca un cónclave deben desalojar sus habitaciones por unos días.

¿Cómo es la votación para elegir a un nuevo Pontífice?
El día fijado para el comienzo del cónclave, por la mañana, se reúnen los cardenales electores en la Basílica de San Pedro y celebran la misa votiva «Pro eligendo Papa». Esa misma tarde, los cardenales acuden en procesión a la Capilla Sixtina. Al llegar emiten solemne juramento.

Es misión del cardenal Camarlengo, ayudado desde el exterior por el Sustituto de la Secretaría de Estado, de que la elección del Papa se desarrolle con la necesaria reserva y discreción. Para ello, puede emplear los medios técnicos que estime conveniente, de modo que asegure que no se instalen medios audiovisuales de grabación y transmisión al exterior.

¿Cuáles son los modos de elección?
En este punto la Constitución Apostólica «Universi Dominici Gregis» introduce una modificación significativa. Hasta su promulgación, había tres modos de elección del Romano Pontífice: per acclamationem seu inspirationem (por aclamación o inspiración), per compromissum (por compromiso) y per scrutinium (por escrutinio). La Constitución Apostólica «Universi Dominici Gregis» declara abolidos los modos de elección por aclamación y por compromiso, dejando únicamente el modo por escrutinio como válido.

El Papa era elegido por aclamación o inspiración si los cardenales electores, «como iluminados por el Espíritu Santo, libre y espontáneamente, proclaman a uno, por unanimidad y de viva voz, Sumo Pontífice» (Constitución Apostólica «Romano Pontifici Eligendo», artículo 63). La elección por compromiso tenía lugar si «en determinadas circunstancias particulares, los cardenales electores encomiendan a un grupo de ellos el poder de elegir, en lugar de todos, al Pastor de la Iglesia Católica» (Constitución Apostólica «Romano Pontifici Eligendo», artículo 64).

La elección por escrutinio, el único modo actualmente válido, tiene lugar a través de la votación, individual y secreta, de los cardenales electores. La Constitución Apostólica «Universi Dominici Gregis» prescribe que se deben realizar dos votaciones cada día, además de una votación la tarde en que comienza el cónclave. Para que sea válida la elección debe contar con dos tercios de los votos. El artículo 74 prevé que, si después de 24 escrutinios los cardenales no consiguen ponerse de acuerdo sobre el Cardenal elegido, podrán decidir por mayoría absoluta el modo de proceder, pero nunca se deberá prescindir del requisito de exigir mayoría simple para que sea válida la elección.

Después de cada elección se queman las papeletas. La tradición indica que los cardenales provoquen con paja seca o húmeda que el humo sea negro, si no se ha elegido al Papa, o blanco si hay nuevo Romano Pontífice: se trata de la célebre «fumata negra» o «fumata blanca» que sale de la chimenea de la Sixtina, que puede ver el pueblo romano congregado en la plaza de San Pedro.

¿Hay requisitos para  ser elegido Papa?
La legislación canónica no impone requisitos para ser elegido Papa: por lo tanto, se deben considerar requisitos los propios del derecho divino para ser obispo, es decir, ser varón con pleno uso de razón. En la práctica, sin embargo, desde hace muchos siglos el elegido ha sido siempre cardenal.

¿Cómo acepta el Cardenal  elegido ser Pontífice?
Una vez elegido, el cardenal Decano pregunta al elegido si acepta su elección canónica como Sumo Pontífice. Si el elegido que es obispo acepta, desde ese momento adquiere de hecho la plena y suprema potestad sobre la Iglesia universal. Una vez que ha aceptado, le pregunta el nombre por el que quiere ser llamado. Si el elegido no es obispo, se procede inmediatamente a su ordenación episcopal.

Los cardenales a continuación le rinden homenaje y le prestan obediencia. Después el primero de los cardenales Diáconos –es decir, el cardenal Protodiácono– anuncia desde el balcón de la Basílica Vaticana al pueblo reunido en la plaza de San Pedro la elección del nuevo Papa, usando la tradicional fórmula: «Nuntio vobis gaudium magnum: habemus Papam!». El Romano Pontífice imparte la bendición Urbi et Orbi.

De acuerdo con el artículo 90 de la «Universi Domini Gregis», si el elegido se encuentra fuera de la Ciudad del Vaticano, «deben observarse las normas del mencionado Ordo rituum Conclavis». El artículo 92 indica que «el Pontífice, después de la solemne ceremonia de inauguración del pontificado y dentro de un tiempo conveniente, tomará posesión de la Patriarcal Archibasílica Lateranense, según el rito establecido».

Fuente: iglesia.org

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